Paul Jenkinson junto a su esposa Angela

Paul Jenkinson y su esposa Angela

Cuando tenía 28 años, recibió el temido diagnóstico. Médicos lo comunicaron que sufría panhipopituitarismo, condición que lo dejó con solo 5% de visión en su ojo izquierdo y 50, derecho. Paul Jenkinson, además, no tiene percepción 3D y es daltónico. Creen que la condición fue producto de una parte de su cráneo que no terminó de formarse en el útero.

Jenkinson se convirtió en fotógrafo pese a su discapacidad visual

Jenkinson es fotógrafo pese a su discapacidad visual

El diagnóstico no le impidió perseguir su gran anhelo. Desde joven, soñó ser fotógrafo. Conseguir las imágenes más increíbles, oportunas, emocionantes que pudiera lograr. Su discapacidad visual, sin embargo, implicaba una barrera difícil de sortear. Hoy, con 42 años, dice que trabaja para “capturar el mejor momento posible”.

Se distingue por su gusto por los animales y los paisajes

Se distingue por su gusto por animales y paisajes

Distinguido por su predilección por los animales y los paisajes, el galés consiguió el reconocimiento gracias a las fotografías de su tierra natal. Pese a la dificultad para observar, en una profesión en la que el ojo lo es todo, logra imágenes nítidas, armónicas, en los momentos precisos.

Sus fotos son en Gales, su tierra natal

Sus fotos son en Gales, su tierra natal

Jenkinson no se resignó a su discapacidad. Luchó, aunque no sin demasiado éxito. Una operación que buscaba corregir su visión lo dejó con convulsiones. Luego también sufrió aneurisma severo y, para colmo de males, hace 18 meses le diagnosticaron cáncer de próstata.

Hace año y medio, le diagnosticaron cáncer de próstata

Hace año y medio, le diagnosticaron cáncer de próstata

“Tuve días muy, muy tristes después de mi diagnóstico de cáncer, incluso algunos momentos suicidas”, dijo el fotógrafo, que en su profesión encuentra la respuesta a seguir. “La fotografía me ayuda a salir”.

La fotografía lo ayuda a salir adelante

La fotografía lo ayuda a salir 

El trabajo que para muchos implica un tedio o simple rutina, para él, es su salvación. “Cuando me concentro en algo, como cómo conseguir el mejor tiro o dónde instalar el trípode, dejo de pensar en mis problemas”, explicó.

Junto a su esposa Angela, su hijastra Rebecca y su hija Katie, intenta ser feliz pese a problemas y diagnósticos. En la fotografía encontró su principal aliado. -En su mensaje busca motivar. “Espero que mi historia ayude a otros en la misma situación a saber que puede haber algo de luz al final del túnel, como yo encontré en la fotografía”.