Anahí: Necesito creer que te fuiste por propia voluntad, enojaste, hartaste, y algo te hizo tomar esa drástica decisión.
Pensar que no sos víctima de un delito, simplemente decidiste irte. Porque eso haría más fácil tu regreso, que las clases en tu quinto volvieran a ser lo que eran, eso permitiría que vuelva a ingresar a un salón lleno de adolescentes poniéndose de acuerdo para ganarle el viaje a Pazos. Me gustaría saber a qué circuito turístico fuiste a pasear para hacer el tp de turismo en CABA, y también cuentes tu experiencia del paseo. Volver a ver sonrisas en quinto segunda, y disfrutar de trabajar con ustedes.

Recordá que tenemos un acuerdo: cuando me pidieron que me hiciera cargo de ser tutor del curso, les puse como condición, entender que la tutoría entre otras cosas era como un salvavidas, estaba ahí, al alcance de la mano para cuando lo necesitaran. No para que se aferraran a él indefinidamente, pero si usarlo en emergencia, hasta encontrar algo más firme y duradero. Que hablamos que todo tenía solución, o al menos era mejorable, o por lo menos encontraríamos quién nos pusiera el hombro para que no tuviéramos que sobrellevar la malaria en soledad. Necesito que sepas que el salvavidas sigue junto a vos, sólo tenés que estirar la mano, llamar, o mandar un mensaje. Acá están tus compañeros, amigos, esos que saben disculpar cualquier metida de pata. Que no pasa nada, que las puertas están abiertas, y no habrá reproches. La escuchaba a tu mamá, Elías, plantear que estaba todo bien,  y todo era solucionable. Ellos también, por más doloroso que sea, necesitan creer que te fuiste, reflexionarás y regresarás, volverán los dibujos, la sonrisa.

Anahí, te esperamos, queremos tener esperanza que fue solamente un impulso adolescente, y no sos una víctima más de esta sociedad de mierda que parece que solamente es capaz de generar hermosas consignas, “nunca más”, “ni una menos” pero no hacerlas realidad.

Dale nena, devolvenos la esperanza…