El drama de la mujer que fue a depilarse y terminó quemada: “Estuve 26 días encerrada”

Sociedad

La Sala D de la Cámara Civil falló a favor de una mujer que sufrió quemaduras durante una sesión de depilación definitiva con “luz pulsada”. Los jueces Patricia Barbieri y Osvaldo Onofre Alvarez resolvieron que la empresa a cargo del tratamiento deberá pagarle $ 102.932 como compensación por los daños causados.

La historia se remonta al 14 de abril de 2011. Ese día Constanza María Victoria Picciani llegó al local de Rincón Vital SRL, en Tucumán al 1400, para realizarse la novena sesión de depilación. Esta firma había sido contratada por Depilife, propiedad de Imaginais SRL, para hacer el tratamiento.

“Depilife usaba distintas instituciones para atender a sus clientes. Yo iba dos veces por mes a ese local para realizar el tratamiento. Hasta ese momento no había tenido ningún problema. Me había depilado tres zonas del cuerpo: las piernas completas, el cavado y las axilas. Ese día me hicieron las piernas. Y cuando la chica que me atendió empezó disparar el láser comencé a sentir mucho ardor y le pedí que parara. Pero siguió y me dijo: ‘estoy aplicando la misma intensidad que dice tu história clínica’”, contó Picciani, quien contó que había “una chica distinta en cada sesión”.

“Cuando terminó y retiró el gel frío que te ponen para protegerte -siguió Picciani-, sentí que me quemaba viva. Fue la única vez que por el dolor aluciné”. Al día siguiente Constanza fue atendida en la guardia del Hospital del Quemado, donde luego de examinarla le diagnosticaron 150 quemaduras de primer grado, y le indicaron reposo, ningún contacto con el sol ni roces que le puedan provocar cicatrices. “Estuve 26 días encerrada en mi casa. Todas mis piernas estaban quemadas. No podía trabajar, no podía hacer nada.” Más tarde, cuando fue a reclamar a la empresa le dijeron “no es nada, en una semana se va”. “Ahí decidí llevar el caso a la Justicia”, contó a Clarín esta abogada de 40 años, quien después de 5 años de tratamiento médico pudo sanar las numerosas máculas que tenía en la piel.

En cuanto al procedimiento usado, llamado luz pulsada, se trata de un método de fotodepilación con un principio de funcionamiento que destruye el folículo piloso del vello mediante calor. Es este método, la luz se mueve en todas las direcciones, es policromática y tiene distintas longitudes de onda.

Según dijo a Clarín la dermatóloga Agustina Acevedo, “este es un método extremadamente eficaz que se usa hace más de 15 años. Elimina el vello, sin dañar la piel”. Sin embargo, aclaró que hay que tener en cuenta algunas cuestiones. “El personal que realiza el procedimiento tiene que estar certificado para tratar con láser. Tienen que ser médicos especialistas. Y los aparatos tienen que estar en buen estado”. Y recomendó elegir “centros de jerarquía, serios. Y realizar una entrevista médica antes de comenzar el tratamiento”.

Sobre el caso de Picciani, los jueces precisaron que el consentimiento entre el paciente y la centro de estética no libera de responsabilidad a los profesionales que apliquen el tratamiento en una zona del cuerpo que no está preparada para ello, como por ejemplo cuando la piel está bronceada. “Cuanto mayor sea el deber de obrar con prudencia y pleno conocimiento de las cosas, mayor será la obligación que resulte de las consecuencias posibles de los hechos”, resumió el fallo.

Luego del tratamiento, Constanza tuvo una extensa pelea judicial y que terminó dándole la razón. “Me maltrataron durante todo el proceso judicial. En cada testimonial. Ahora no quieren pagar. Se rehúsan. A esta empresa no le importan sus pacientes. Lo único que quieren en facturar. Fue muy doloroso. Tuve máculas durante años”.

Escrito por CincoDias

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