Calidad del agua en lagos porteños

Sociedad

Un estudio analiza ocho espejos de agua de Ciudad de Buenos Aires. El lago del Rosedal de Palermo es el más contaminado. 

En un estudio del Consejo Económico y Social de Ciudad de Buenos Aires (Cesba), con el apoyo técnico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Palermo (UP), se deduce que, en el Rosedal de Palermo, el lago de Plaza Holanda es el más intoxicado de todos y donde la contaminación está por encima de valores razonables.

Este curso de agua es el que pasa por debajo del icónico puente del Rosedal, y presenta un ICA (Índice de Calidad del Agua) igual a 35, sobre un valor óptimo fijado en 100. Para tomar dimensión de la baja puntuación, hay un solo curso de agua en territorio porteño por detrás de este lago: el Riachuelo.

El ICA se mide combinando resultados de una serie de test, que registran nueve parámetros existentes en el agua, como oxígeno disuelto, microorganismos coliformes fecales y pH. De su combinación matemática se obtiene un único valor numérico, al que se puede considerar como calificación ambiental del curso o espejo de agua.

“El lago de Plaza Holanda presentó valores de ICA que indican que sus aguas están altamente contaminadas. En muestras se observaron valores de pH inusualmente elevados, gran cantidad de sólidos totales y bajas cantidades de oxígeno disuelto”, sostiene el informe del Cesba.

En el estudio se explica que aguas recreativas pueden clasificarse en aguas de contacto primario cuando en ellas se desarrollan actividades que requieren inmersión, como natación y buceo. Y en aguas de contacto secundario cuando hay actividades como canotaje, remo o pesca deportiva. Requerimientos sanitarios variarán para uno u otro caso, por distinto grado de exposición del usuario.

Trasladado a efectos prácticos, estas aguas están inhabilitadas para todo tipo de actividad. “Con esos valores, el lago de Plaza Holanda no califica para ningún tipo de uso. Ni para caminar por la orilla, porque te salpica y puede generar un problema“, grafica la doctora Mónica López Sardi, coordinadora de la UP, a cargo de la investigación para el Cesba.

Si bien en el estudio se ingresó un muestreo tomado meses atrás, la especialista cuenta que son tomados periódicamente y, en el promedio de muestras, valores no suelen resultar menor alarmantes.

“Hablamos de pequeños cuerpos de agua, no es la limpieza del Riachuelo, tendrían que generar una serie de acciones permanentes para su mantenimiento. Trabajar con un laboratorio del Gobierno porteño, que cuando mide niveles de ICA por debajo de lo ideal, genere acciones de biodepuración, con bulbos, plantas y demás sistemas que no son caros”, explica López Sardi.

Esta visión fue volcada en una iniciativa que el Consejo Económico presentó ante el Ejecutivo Porteño. “Se presentó una recomendación, aprobada por unanimidad en la asamblea, sobre priorizar la calidad del agua. No hay ninguna ley que obligue a hacer mediciones periódicas, entonces expusimos esa necesidad de monitorear y ver qué se hace mal, por ejemplo, con el Lago de Plaza Holanda“, cuenta Federico Saravia, presidente saliente del Cesba.

Desde el organismo entienden que, con Juegos Olímpicos de la Juventud 2018 tan próximos, es una gran oportunidad de poner aguas en orden para explotar más y mejor actividades acuáticas.

En el Ministerio de Ambiente y Espacio Público porteño tienen otra visión del mismo asunto. Según explican, parámetros microbiológicos aceptables son más amplios que para uso recreacional, porque al tener fauna, más específicamente de sangre caliente, es posible encontrar bacterias coliformes fecales o enterococos.

“En un análisis de diferentes organismos, se concluyó que un causal del valor elevado de enterobacterias es el exceso de población de gansos en estos lagos. El exceso de materia fecal de estos palmípedos puede ser, en parte, el responsable de bacterias de origen intestinal en el agua”, detallan desde la cartera.

Y aclaran: “La calidad del agua de lagos es revisada por la Agencia de Protección Ambiental, que hace análisis periódicos de espejos de agua”. Y que lo que complica el control es que estos cursos son grandes receptores de agua de lluvia.

Igualmente, el primer puesto del ranking lo ocupa el Riachuelo, cuyo ICA es de 33 y entre sus principales contaminantes hay metales pesados, efluentes industriales y aguas servidas, provenientes de napas saturadas de toda la cuenca.

Apenas dos puntos arriba y segundo en el podio está el Lago de Plaza Holanda, seguido por la Laguna de Coipos, en Reserva Ecológica Costanera Sur, que alcanza ICA de 40. No obstante, a pesar de lo bajo de este número, allí no hubo datos preocupantes como presencia de cromo o altos valores de arsénico, y resultados microbiológicos no son elevados.

La lista se completa, en orden ascendente, por Lago Lugano, Parque Roca, con ICA de 46, zona del Puente de la Mujer, Puerto Madero, 49,41, lago del Planetario, 51, Regatas, 60 y Lago Parque Centenario, 70,47.

Si bien no son los más comprometidos en cuanto a su calidad de agua, puntos como el Puente de la Mujer representan amenaza para quienes tengan contacto directo con ellos. Para el Dique 3, una de las zonas más turísticas de la Ciudad, el análisis de resultados es lapidario. “Presenta potencial riesgo biotóxico para seres vivos y microbiológico para personas. Se desarrolla en estas aguas elevadísimo número de microorganismos patógenos y no patógenos. El análisis demuestra que tienen contacto directo con fluidos cloacales, y no es apta para riego ni uso industrial sin tratamiento”, detalla el informe.

Finalmente, advierte: “respecto a deportes y recreación, el agua analizada no es apta para inmersión y se debe evitar todo contacto. Solo es apta para navegación en lanchas o embarcaciones”.

Escrito por Redaccion

Leave a Reply