Nayla Pose: “El teatro independiente es verdaderamente libre”

Espectáculos, Sociedad

Nayla Pose acaba de estrenar HEDDA sobre la obra de Henrik Ibsen, interpretada por Melina Petriella, Maria Abadi, Pablo Chao y Pose, y se presentan todos los viernes a las 20:30 en El Brio teatro (Alvarez Thomas 1582).

La nueva propuesta de Nayla Pose en su El Brio teatro es una versión de Hedda Gabler de Ibsen. Hedda, es un espectáculo que retrata la alta sociedad de fines del siglo XIX donde su directora, Nayla Pose se enfrenta al texto del gran dramaturgo noruego y con singularidad poética experimenta ahora poniendo en cartel una versión de un dramaturgo como Ibsen, maestro del realismo y pionero del teatro moderno.

Hedda Gabler, protagonista del drama, es una joven aristócrata de finales del siglo XIX. Hija de un prestigioso general, cuando éste muere se ve obligada a casarse con un joven burgués para mantenerse. Así contrae matrimonio con Jorge Tesman, un académico que intenta hacerse un lugar destacado en la alta sociedad. Toda la obra sucede en la residencia que adquiere la pareja en la capital noruega (en la época de la obra llamada Kristiania, hoy Oslo) luego de su luna de miel. Las distintas visitas que reciben, y modifican la estructura familiar, hacen que de la joven Hedda emerjan instintos oscuros y maliciosos. Presa de una sociedad que no eligió y donde no se encuentra, se convertirá en uno de los primeros protagónicos malignos de la literatura dramática.

Luego de mucho trabajo, la versión de este texto que Ibsen escribió en 1890 se puede ver los viernes y Nayla Pose nos habla de su puesta.

¿Cómo fueron los procesos de ensayo?

Fue un proceso que nos llevó muchísimo trabajo. Intenso, largo y colmado de gran incertidumbre. El proceso creativo pasa, para mí, por decidir directamente en la escena. Con Melina escribimos la versión y trabajamos previamente para orientar cierta lectura del material, pero al ensayar lo escrito en un papel no deja de ser más que una hipótesis que se vuelve motor de búsqueda, solo eso. La clave está en validarla en los cuerpos, que es lo más complejo. Es primordial el trabajo con la actuación.

 

¿Qué te atrajo de este material?

La actualidad de su contenido. Del teatro me interesan materiales con alguna filiación con conflictos actuales. Salvando distancias, es lo que hacía Shakespeare: tomaba viejas historias y las ponía en contexto para hablar de su realidad. El texto es solo una parte pequeña de la obra, cada trabajo tiene su propia realidad y leyes.

¿Cómo crees que el clima de época, en relación con desigualdades de género, impregna a la obra? 

Lo perturbador es que Ibsen escribió la obra en 1890, se dice que se basaba en dos preocupaciones: que la época impone a la mujer misiones a cumplir que no desea y no todas las mujeres están hechas para ser madres.

Según muchos biógrafos, Ibsen incorpó la problemática de la mujer a partir de un viaje a Noruega en 1874 donde conoció a Hansteen, ferviente representante del feminismo.

Pese a numerosos avances en materia de derechos, en la coyuntura latinoamericana aún prevalece la desigualdad de géneros bajo la impronta del “machismo” y homofobia y que, así, ciertas elecciones de mujeres tienen un costo social y emocional más alto que las de hombres. Nuestra intención es ubicar a Hedda en el contexto de esta realidad regional, en donde le resulta difícil asumirse como la mujer que desearía ser.

Los derechos de las mujeres y su lugar en la sociedad es un tópico que me interpela como mujer y artista. Forma parte de un debate en pleno proceso de construcción en este país.

Si bien el material está enfocado desde la perspectiva de género estimo que implicancias del mismo excederán esa cuestión, promoviendo reflexiones respecto del ser en relación a la cuestión identitaria y vincular.

¿creen que el espectáculo busca reflejar la realidad, en lugar de mostrar otro mundo posible?

Ni una ni la otra definitivamente.  Una obra de arte debe tener correlato con la actualidad (que no es lo mismo que reflejar la realidad) así como también mostrar otro mundo posible, eso depende también de qué material trabajes y cómo lo trabajes.

En nuestro trabajo no se busca reflejar directamente la realidad sino iluminarla y desde allí intentar algún tipo de empatía con el espectador.

Hay quienes dicen que ya no existe la separación entre teatro independiente, comercial y oficial. ¿Qué pensás de eso?

Sí, existe y mucha.  Y el teatro independiente es el acervo cultural que se transforma en vertiente del oficial y comercial.

Hoy se le dice teatro independiente a cualquier cosa. Hay mucho ¨teatro independiente¨ que busca pegarla o acceder a otros circuitos donde se mueve dinero y otro tipo de cosas. El teatro independiente es verdaderamente libre.

¿La actuación es un lugar para decir cosas?

Definitivamente. Desde el lenguaje primero de la escena: el cuerpo, y qué se genera desde cómo actúa ese cuerpo. El cuerpo de un intérprete dice más allá de lo que diga o hable la obra. Un cuerpo erotizado y vivo no transmite lo mismo que otro autómata.

Sí, es un lugar para decir cosas, pero no en sentido lineal. No es un espacio para divulgar creencias, o afirmar verdades. Borchmeyer (dramaturgista europeo) dice que cuando alguien tiene un mensaje debe fundar un partido político o iglesia o algo así. Y me gusta.

Me identifico más con la provocación de la pregunta.

El teatro sirve para preguntar y hacerse preguntas a uno mismo. Fundar preguntas es implicarse a nivel social. Como actriz y directora busco generar empatía y pensamiento en el espectador/a.  Si eso se cumple, el impacto social es directo.

Escrito por Redaccion

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