Mujeres divinas: “Sciammarella Tango”, Las muchachas de ahora

Música, Sociedad

“Sciammarella Tango” abre la temporada 2018 (MIÉRCOLES 17 DE ENERO a las 22) del Torquato Tasso (Defensa 1575, San Telmo – CABA) con un espectáculo original que propone un nuevo pasado para el futuro del tango, a través del rescate de obras que no registran grabaciones previas. La orquesta, femenina y cosmopolita, está integrada por músicas provenientes de las mejores orquestas de la Ciudad.

Denise SCIAMMARELLA, fundadora y cantante de la orquesta, conversó con nosotros sobre el universo musical que conforman junto a Cindy HARCHA, Bandoneonista, Hanel YEON, Pianista y bandoneonista, Shino OHNAGA, pianista y compositora, Mariana ATAMÁS, Violinista y Geraldina CARNICINA, contrabajista.

Con una forma de trabajo que se percibe asimismo rigurosa y autónoma sobre formas y temas, las instrumentistas con diversa trayectoria en lo suyo, lograron una comunión que en la escucha, trasciende particularidades individuales para sonar consistentes e inspirados. Seis corazones fluyendo en el mismo río sonoro. Influyéndose mutuamente en ese resto indescriptible que aparece después del dominio de técnica y lenguaje.

¿Qué estilo del tango curten?

No seguimos ninguno: hacemos nuestro camino con un estilo al que tal vez le quepa el calificativo “cosmopolita”, dada la multiculturalidad de las integrantes de Sciammarella Tango. Curtimos con mucho gusto el tango-cachada, el expatriado con “paroles françaises”, y hasta derbake, instrumento de percusión árabe que introdujimos en nuestro arreglo de “Mimi Bohème”, versión en francés del año 1908 del villoldiano “La Morocha”.

¿Por qué reinterpretan el patrimonio del tango clásico con estética joven, contemporánea?

El trabajo que hacemos a partir del tango clásico nos hizo recrear tangos que nunca se grabaron, a partir de una partitura aislada, que apenas registra la línea melódica del tema. Uno podría, con este material, ensayar una ucronía, restitución imaginaria del estilo que le corresponde a la obra. Pero en muchos casos, esa tarea no es sencilla. Pensemos que puede incluso tratarse de tangos que no trascendieron porque la época no los supo interpretar: el tango “Lutecia”, por ejemplo, de Héctor Stamponi y Virgilio Expósito, cuya partitura localizamos después de un año y medio de búsqueda por el mundo de catálogos editoriales, obra con motivos melódicos notablemente vanguardistas… Así, jugamos con que en la recuperación de un tango perdido hay un mensaje para la posteridad, para 2017, como en cápsulas del tiempo. Con esta perspectiva, un buen arreglo de tango recuperado necesita la traza de dos tiempos distintos: composición y hallazgo. Sin buscar estética joven ni contemporánea, sino más bien la que surge espontáneamente de circunstancias de nuestra orquesta: femenina y cosmopolita, elaboramos estas primeras versiones de tangos septuagenarios. Tenemos la esperanza de que en ese híbrido florezca un nuevo pasado para el futuro del tango.

 

¿Ustedes retoman temas clásicos y también hacen música original?

Retomamos temas clásicos que deformamos, ampliamos, traducimos, o vulneramos siempre con alguna buena razón, que constituye el hilo conductor de nuestros espectáculos. También tenemos tangos propios, con música y letra nuestra, y temáticas que aparecen con el devenir de nuestra aventura orquestal. El tango “Esperando el 24”, por ejemplo, que compusimos con Cindy, evoca la paciente espera del bondi de la línea 24 que Cindy se toma, con el bandoneón en su bolso, cuando regresa a su casa después de visitarme en San Telmo – si es que pasa. El tango “Femme fakir”, que estrenaremos en el Tasso, es un tango que compusimos sobre la biografía de un personaje histórico, Koringa. Esta indómita mujer faquir fue alumna del faquir Blacamán, que aparece mentado en el tango “Gordinflón”, tango septuagenario cuya primera versión grabó nuestra orquesta en 2015, en el álbum que le dedicamos a Rodolfo Sciammarella. Y otra milonga que estrenaremos próximamente se titula “Comme il faut pas”, pensada como antítesis del tango “Comme il faut”, cuya adaptación bilingüe forma parte de nuestro segundo álbum, dedicado a tangos franco-argentinos.

 

¿Por qué decidieron ser una orquesta femenina?

Nunca decidimos ser una orquesta femenina. Ni lo buscamos. Resultó así por pura casualidad, contigüidad y compañerismo en orquestas de tango que integran nuestras músicas. Cuando constatamos con asombro que éramos todas mujeres de distintas nacionalidades, lo tomamos como signo y nos mantuvimos fieles a esa coincidencia, permitiendo que esas dos características dejaran su huella en nuestro proyecto musical, sin condicionarlo ni restringirlo. La cuestión de género no ata a nuestra orquesta, la completa – y asimismo, excede. Transitamos un tiempo donde las orquestas de nuestra ciudad abundan mujeres bandoneonistas como músicos extranjeros. Y resulta que los extranjeros no solamente bailan tango … arreglan, componen, lo “hacen”, sin atender al prejuicio de que lo autóctono sea inaccesible para el detentor de otra cultura. Convengamos en que, como fenómeno rioplatense, nuestro tango fue siempre muy particular, porque fue tributario de la extranjería, y notablemente nómade como género. Nuestra orquesta es la manifestación tácita de que la mujer y extranjería son protagonistas mayores del tango actual.

 

¿El tango cambió el estatus que tiene, recuperó su lugar?

El tango cambia todo el tiempo. Beethoven ya no cambia, pero el tango sí. Algunos podrán lamentarlo. Otros creemos que en esa vitalidad se expresa, no su ruina, sino su suerte. La cuna del tango es el Río de la Plata, y en ese sentido, hay un lugar que le es propio, lo identifica. Pero toda identidad viva se modifica, como el barco de Teseo. Plutarco: “El barco donde volvieron Teseo y los jóvenes de Atenas tenía treinta remos, y los atenienses lo conservaban desde la época de Demetrio de Falero, ya que retiraban tablas estropeadas y las reemplazaban por unas nuevas y más resistentes, así que este barco se convirtió en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas que crecen; un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era.”

 

¿Internacionalmente se vende el Tango con T mayúscula, en el negocio del turismo, pero a lo interno sentís que no?

Separar lo comercial de lo genuino siempre es buena idea. Lo comercial seguirá reglas que dicte el mercado. Lo genuino las de nuestro corazón. El tango mueve el corazón de los argentinos y extranjeros que lo cultivan, cantan, bailan, e interpretan, aquí o en el exterior. Y que los extranjeros vengan a formarse aquí, es signo de que lo interno va bien. La diáspora inversa de estos músicos, que retornan asiduamente a sus países a mostrar lo que adquirieron, produjeron, lograron, es garantía de que lo genuino no tiene fronteras, más allá de todo avatar comercial.

Escrito por Redaccion

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