Robos, tiros y muerte: Gauchito Gil, el santo de los delincuentes

Policiales, Sociedad

Robos, tiros y muerte: quién fue el Gauchito Gil, el santo de los delincuentes

Antonio Mamerto Gil, el más humilde de los santos populares argentinos, es recordado por por más de 200.000 peregrinos, reunidos en su santuario principal a ocho kilómetros de la ciudad correntina de Mercedes, tal como sucede cada 8 de enero.

Como cada 8 de enero, cuando se recuerda la muerte del Gauchito Gil, fieles peregrinan hasta el histórico santuario en el cruce de las rutas 119 y 123, a 8 kilómetros de Mercedes y a 243 de Resistencia.

Este año se espera que más de 200 mil fieles participen de la celebración central en su honor, al cumplirse el 140º aniversario de su muerte. Ya hace días que en Mercedes no quedan lugares de alojamiento y varios vecinos abrieron puertas de sus casas.

Si bien muestras de fe hacia este santo se extienden por todo el territorio nacional y existen homenajes en diversos lugares del país, el Gauchito no es reconocido por la religión oficial.

La iglesia católica sostuvo en varias oportunidades que Gil no cumplía con requerimientos pedidos por la Santa Sede. A esa negativa se suma que algunos sacerdotes consideran que era un ladrón y -si bien robaba para repartir entre pobres- esa no sería excusa para tal pecado, por lo que perdería sus atributos y virtudes para ser santo, que entre otras cosas debe acreditar vida de fe ejemplar.

El lugar donde fue asesinado el gaucho Gil es un santuario que congrega a la romería más importante que pueda darse hoy en toda América Latina.

Gil fue un gaucho perseguido por autoridades que lo señalaban como desertor, algo de lo que no había dudas, dado que se negó a formar parte de Ejército de Bartolomé Mitre a la vuelta de la Guerra contra el Paraguay; pero también ladrón, acusación que en cambio sí es rechazada por sus fieles, que aseguran que `el Gauchito` le quitaba a los que tenían de más para dar un poco a quienes no tenían nada.

Así, mezcla de Robin Hood y Jesucristo, el Gauchito Gil, asimismo devoto de otro santo pagano, San La Muerte, logró cierta popularidad entre sus paisanos y pasó a la categoría de mito justo cuando uno de los soldados que lo capturó le dio muerte degollándolo mientras lo tenían colgando de un árbol, porque no sabían muy bien qué hacer con él.

Segundos antes de morir, el 8 de enero de 1878, Antonio Gil le aseguró a su verdugo que si antes de volver a su casa rezaba por él, su hijo enfermo terminal se curaría, cosa que finalmente sucedió.

Ese milagro fue la piedra basal de una serie interminable de acciones atribuidas al gaucho, desde donde se edificó un fenómeno de religiosidad popular que por décadas se mantuvo casi en secreto por desposeídos que sostuvieron la llama del mito, y en últimos años alcanzó masividad que llegó a ciudades y ya no distingue clases sociales ni barreras de ningún tipo.

Igualmente, núcleo y base social que sostiene al santo está en sectores populares, capaces de exponerse a temperaturas superiores a 45 grados como los que hubo en la vigilia que comenzó el lunes temprano y se extendió hasta las cero horas de este miércoles, cuando al comenzar un nuevo aniversario de la muerte de Gil se desató en el lugar una tormenta brava que voló varias carpas montadas a la vera de la ruta provincial 123, y dejó varados en el barro de la banquina a colectivos y camionetas que llevaron gente hasta el lugar.

Escrito por Redaccion

Leave a Reply