UNO: Un disco que celebra a Daniel Drexler

Música, Sociedad

El cantante Daniel Drexler lanzó al mercado “Uno”, séptima placa de estudio de su carrera, con producción del brasileño Alexandre Kassin y que presentará en Buenos Aires el sábado 26 de mayo con un show en la Usina del Arte.

“Uno” incluye doce nuevas canciones de autoría de Daniel, hermano de Jorge Drexler, y fue producido en Río de Janeiro, con tomas adicionales en Buenos Aires y Montevideo, con músicos de los tres países como Marcos Suzano, Davi Moraes, Domenico Lacelloti, Leo Reis, Ana Prada y Martín Ibarburu.

El flamante disco es también un reservorio de cálidas canciones donde vierte un bienaventurado amor hacia incursionar en una dimensión poética. La musicalidad simple de UNO supone una visita por distintos planos semánticos de “Uno”, como unir diferentes mundos en apariencia disímiles; “Uno”, del acto de juntar, crear a partir de la diversidad; “Uno”, persona única e irrepetible en la historia del cosmos; “Uno”, número que representa la unidad matemática y “Uno”, concepto que contiene la unidad de todo lo que existe.

Uno lo acerca a ese universo que está esperándolo. Además, en el disco experimenta con sonidos y algunas percusiones, porque UNO tienen fuerte impronta del pulso rítmico de su ciudad, Montevideo. Principalmente de la música de raíz afro-uruguaya, del candombe. Y poco a poco las canciones pidieron un tratamiento ligado a cierta exuberancia rítmica y armónica. Poco a poco se corrió hacia el norte, una ciudad siempre muy presente en su universo musical: Rio de Janeiro. Al final, el disco es una encrucijada entre música de raíz afro del Río de la Plata y universo percusivo y armónico carioca. Una suerte de puente imaginario entre Buenos Aires, Montevideo y Río.

 

¿Alguna Recomendación para inaugurarse en tu nuevo sonido?

Oír sin preconceptos. Busqué intencionalmente un sonido “pop” y logré que el disco suene liviano. Ahora, en sucesivas escuchas, el oyente descubrirá capas de complejidad donde dialogan unificadamente la raíz afro de Río de Janeiro y Montevideo con instrumentación y arreglos que vienen de la música “clásica” o elementos expresivos del folclore del Río de la Plata, Rock, reggae y música electrónica. No me interesa la complejidad como ostentación, por eso me alegra que el disco suene ligero a primera oída.

 

¿Y cómo lo lograste?

Con un equipo de producción de tres ciudades diferentes (Río, Montevideo y Baires) y haciendo equilibrio entre los egos, talentos y la generosidad de cada uno de los cuatro productores involucrados (Kassin, Dany López, Gonzalo Gutiérrez y yo). También, teniendo la suerte de contar en un sólo proyecto con monstruos de la música de esas tres ciudades.

 

Saliste de lo que hacías, musicalmente como cotidianamente, ¿por qué?

Concibo la vida como situación de cambio continuo. La música en particular siempre fue una fuente de novedad y experimentación. Así, cambié de rumbo varias veces en el pasado. Mis dos primeros discos los produje con Gonzalo Gutiérrez, el tercero y cuarto con Matías Cella y el quinto y sexto con Dany López. Cuando surgió trabajar con Kassin, sentí un cosquilleo en el estómago. Siempre admiré profundamente la música brasileña y grabar en Río con monstruos como Suzano, Kassin, Domenico, Davi Moraes o Leo Reis fue un desafío y oportunidad para vivir esta aventura con emoción, alegría y riesgo. Y encima tuve la generosidad de Dany, Gonzalo y Matías para sumarse al proyecto. Terminé “unificando” a mis tres productores históricos con Kassin en “UNO”.

 

 ¿Existe una línea conceptual que unifique tu música?

Sí. Y no solo mi música sino todo lo que intento hacer: el amor. Trato de hacer todo evitando automatismos e inercias. Pongo el cuore detrás de cada proyecto. Tengo una especie de pensamiento mágico que me dice que si lo hice con cariño, lo hecho me devolverá muchas satisfacciones a largo plazo. La vida me confirmó esa premonición en innumerables situaciones y ocasiones.

 

 UNO, ¿qué encierra ese título?

Básicamente la unificación de mi mismo, luego de décadas de sentirme disociado entre medicina, ciencia y arte. En los últimos años miré para atrás y me percaté que mis mejores versiones como médico, investigador e inventor estaban totalmente impregnadas de la visión de un músico. Y mis canciones más queridas están atravesadas por la visión científica de las cosas. Cumpliré 50 años y digo con cierta alegría que demoré más de la cuenta, pero por fin soy UNO, y eso es muy “sanador”, digno de ser celebrado. Y este disco es eso: una celebración, constatar a esta edad que vivo en dimensión poética y tengo mirada científica y en esa aparente contradicción un motor interno me mantiene vivo y apasionado.

 

¿Hay canciones que van más allá de uno?

Quizás “Los Peones de la Guerra” que claramente se sale del plano introspectivo o filosófico y aborda una temática social compleja. Hasta último momento quedaba afuera del disco, pero le mostré partituras a Kassin (fue la primera vez que escribí para 12 instrumentos un arreglo completo ) y el gordo me insistió en grabar. Pasamos partituras por el mellotrón y encima de eso grabamos cuerdas y vientos reales. Después Kassin me convenció de usar el mismo efecto de voz de una canción de una banda de funky de favelas de Río (“baile de favela”). Y quedó una especie de canción amorfa con reminiscencias de armonía de Beach Boys y un aire ligeramente tanguero.

 

Musicalmente, ¿Tenés algo en común con tu hermano?

Tengo mucho en común en muchísimos planos. Nos queremos muchísimo. Es inevitable que una cosmovisión compartida se refleje en similitudes en el lenguaje que los dos elegimos para expresarnos.

 

¿Qué músicos admirás?

Uy..tantos. Buarque, Yupanqui, Beck, Bach, Cabrera, Spinetta, Buscaglia, Bjork, Radiohead, Marley, Harrison, Chabuca, Lennon, Gardel, Jobim, Bacharach, David Aguilar , McCartney, Leo Minax, Chet Baker, Miles Davis, Zitarroza, Chopin……..podría llenar el resto de la página…

 

¿Lo tuyo es una quijotada?

Claramente el camino de cualquier músico, poeta, artista – y científico también-, es básicamente una quijotada.

 

¿Cómo habitar una dimensión poética donde la palabra quedaría relegada por la música?

Con la magia de un género híbrido, claramente “multimédico”, que no es poesía, ni música, prosa, ensayo, filosofía y es todo eso a la vez. Soy devoto de la venerable orden de la canción. Varios de mis santos patronos los enumeré en la pregunta anterior.

 

¿Planeas sacar un libro?

 

Sí. Ya saqué “Tres Tiempos” que aunque pasó camuflado de DVD, es básicamente un libro. Tengo un proyecto en cola de espera de ampliar Tres Tiempos. Se llamará “Tres Tiempos en el Tiempo”; quiero sumarle a Tres Tiempos una segunda parte que hable de UNO, de la unicidad, creatividad y amor como motores vitales.

 

Se dice que la música es abstracta y el lenguaje literario tiene otra metodología. ¿Cómo se llega a esa mixtura de diferentes campos artísticos?

La mayor diferencia que encontré entre escribir un libro y hacer música fue el silencio. Una sorpresa muy grata pasar horas frente al teclado oyendo la musicalidad de palabras dentro de mi cabeza. Ahora, el tema de la abstracción diferencial entre música y lenguaje literario no aplica cuando uno se dedica al género canción. Un cancionista básicamente cuenta cuentos.

Hay diferencias notorias entre hacer canciones y escribir un libro que tienen que ver con un grado mucho mayor de libertad al desarrollar una idea literaria. No es lo mismo escribir prosa, donde la sensación de libertad es maravillosa, que una historia en 3 versos que tienen que dialogar con el ritmo, melodía y armonía subyacente y donde uno logra que varios lenguajes actúen sinérgicamente. Desafíos diferentes, pero Igual tienen mucho en común! Incluso escribir un ensayo o canción con un trabajo científico para una revista arbitrada. Lo más notorio que tienen en común esas tres disciplinas es que en cualquiera uno tiene que tener hábito (y deseo) de enfrentar el vacío.

Desde hace por lo menos tres décadas me entreno en esto de moverme en encrucijadas, entonces más que preocuparme por diferencias, disfruto de intersecciones.

 

¿Cuánto tiene que ver con lo que dice el contexto social, político y cultural ? Parece que ciertos “climas de época” favorecen algunos tipos de canciones y otros las rechazan; ¿Sos de una generación que busca reinventarse?

Soy de la generación de la “Modernidad líquida”. Vivimos una era de aceleración exponencial y es difícil dentro del ojo del huracán ver qué cara tenemos. Incluso me cuesta imaginarme la idea de “generación” porque hasta pautas territoriales que definieron tradicionalmente generaciones (por ej; tropicalistas en Brasil, la generación del 45 en Uruguay, etc) están totalmente trastocadas a partir de la aparición de Internet. No estamos en una época de “ismos”. Quizás los pocos rasgos a vislumbrar en mis colegas es tendencia a crear microcosmos donde esconderse del vértigo y tendencia al minimalismo y la no estridencia. Hay demasiado ruido blanco alrededor.  Claramente nadie está toca grandes temas sociales ni intenta bajar de la montaña con la verdad revelada.

 

Escrito por Redaccion

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