Víctima se cruzó con Ilarraz: “Él era un papá para nosotros”

Policiales

El juicio al cura Justo José Ilarraz, por los abusos denunciados en el Seminario Arquidiocesano Nuestra Señora del Cenáculo, tuvo una variante peculiar: no hubo audiencias en el horario habitual, sino que los debates se trasladaron a la tarde.

Por la mañana, a las 8,30, se realizó una inspección en el Seminario Arquidiocesano, ubicado sobre avenida Don Bosco al 2.500, en la zona del Brete.

La inspección se hizo en dos partes: primero, lo recorrieron los tres jueces Alicia Vivian, Carolina Castagno y Gustavo Pimentel; y los dos fiscales, Álvaro Piérola y Juan Francisco Ramírez Montrull. Asimismo, estuvieron los siete querellantes -Marcos Rodríguez Allende, Walter Rolandelli, Victoria Halle, Santiago Halle, Lisandro Amavet Milton Urrutia y María Alejandra Pérez-, y el defensor Jorge Muñoz. Acompañaron víctimas denunciantes: Fabián Schunk, Hernán Rausch y Maximiliano Hilarza.

Luego, todas las partes, menos las víctimas, junto al cura Ilarraz, hicieron la misma inspección ocular.

En diálogo con Elonce TV, Schunk explicó que “llegamos temprano y sorteamos una serie de revisiones en donde nos pedían los documentos. A las 8.20 Ilarraz ya estaba, no lo vi pero estaba. También estaba el abogado y luego fueron llegando los otros abogados querellantes, como así también los jueces. El rector del seminario le informó a la jueza que los seminaristas no estaban porque se fueron de convivencia”.

Luego, procedieron a recorrer el seminario. “Primero conocimos las galerías, el patio, donde están las aulas, vimos las reformas que se hicieron, las cosas que están sin tocar. Fuimos a las duchas, a los baños, al dormitorio de los bedeles, al pabellón”, relató y manifestó que “fue un momento duro, emotivo, donde varios de nosotros nos quebramos también”.

Por la tarde se concretaron los debates. Antes de comenzar, Schunk se cruzó con Ilarraz en los pasillos de Tribunales. “Estaba hablando con el Padre Alfonso y él pasó. Es la primera vez que me lo cruzo cerca. Lo miré pero no me miró. Me da lástima porque él representaba mucho para nosotros. Estuve 12 años en el seminario y él fue un papá, de hecho, dejamos a nuestros padres para tenerlo a él como padre. Se podrá pensar que es un cura pero para nosotros fue más que eso”, expresó a nuestro medio.

Además, remarcó que “son muchas las víctimas y esto se comprobó en el juicio, porque hay testigos que han declarado sin el rótulo de denunciantes, pero sí han sido víctimas. Siempre sostuvimos que son alrededor de 50. En algunos casos los abusos fueron por un año, en otros cuatro o cinco”.

Indicó que los denunciantes “queremos que la justicia encuentre la verdad de estos hechos, porque notamos que los jueces nos hicieron muchas preguntas, pudimos responder y creo que pudieron ver la veracidad de nuestros dichos. Queremos la sentencia de culpabilidad, nos importa que sea juzgado y condenado”.

Escrito por CincoDias

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