Acusan a un policía de ladrón y dice que es por ser amante de las mujeres de sus compañeros

Policiales

A despecho de las filmaciones de cámaras de seguridad, los testimonios y otras pruebas que muestran la participación del ahora ex auxiliar de Policía Leandro Luciano Barboza en el robo de un televisor, él no se hace cargo de ese delito por el cual el lunes fue procesado y enviado a la cárcel. Prefirió mostrarse ante el juez, más que como un efectivo de seguridad con inclinación por los bienes ajenos, como un amante exitoso con las mujeres de sus camaradas: aseguró que la causa que los oficiales de Investigaciones presentaron contra él ante la Justicia fue una vendetta por haber estado en la cama con sus esposas o novias.

“Ya es la segunda vez que me quieren meter en quilombo”, declaró Barboza, el viernes pasado, cuando se sentó frente al juez de instrucción Penal 1 subrogante, Ariel Parrillis, para ampliar su declaración indagatoria, por decisión de su abogado, Javier Rezzano.

Entonces el defensor le preguntó a qué se refería: “Es por una mujer, he estado con mujeres policías y estas son novias o parejas de ellos, de los de Delitos”, se explayó Barboza. Luego acotó: “Yo me cago laburando, laburo todos los días, a mí no me hace falta robar y menos un tele, yo me compro lo que yo quiero, para eso trabajo. Es más, había ido a Frávega y me había comprado cosas para irme a vivir con mi novia”.

El intento de desviar el haz de sospechas que apuntaba hacia él no le alcanzó. El juez Parrillis lo procesó por el delito de “Robo calificado por fracción”, previsto en el artículo 167, inciso tercero, del Código Penal. Y convirtió su detención en prisión preventiva.

No se agota en ello la caída en desgracia del hasta entonces auxiliar de Policía, de 25 años. El lunes 9 de julio, una vez que recibió un informe con los pormenores del caso, el jefe de Policía, comisario general Fabricio Portela, “le solicitó a la Dirección de Recursos Humanos la rescisión del contrato de Barboza con el Ministerio de Seguridad”, informó la Agencia de Noticias del Gobierno.

La sustracción en la que, según las pruebas, participó el hasta entonces policía ocurrió el miércoles 4 de julio, a la noche, en la esquina de 9 de Julio y Chaco. Forzaron la puerta de madera de la casa de Pamela Bustos Muñoz y se apoderaron de un televisor led marca LG. Las filmaciones de varias cámaras de seguridad demostraron que Barboza llevó al ladrón en su auto, hasta las inmediaciones de la vivienda y estacionó hasta que el otro volvió con el aparato, para cargarlo en el vehículo.

Ante esas pruebas, al auxiliar no le quedó más opción que admitir que había hecho de fletero para el delincuente, al que identificó como Tomás Gómez. Pero dijo que desconocía lo que el otro había hecho.

“Lo conozco de toda la vida”

En su indagatoria, Barboza dijo que iba camino a buscar a su novia, que trabaja en la Universidad Católica de Cuyo, y que cuando paró en el semáforo de Córdoba y Sarmiento, alguien le golpeó el vidrio. Era Gómez, “un chico que conozco de toda la vida”, dijo.

“Se subió adelante y estaba borracho, estaba raro el vago, me dice ‘llevame por favor que se me va un amigo que le tengo que cobrar una plata que me debe’. Le dije que no podía porque tenía que ir a buscar a mi novia, me dice ‘es ahí nomás, a menos de cuatro cuadras, te jodo porque se me va’. De boludo accedí”, declaró el acusado.

Lo dejó en la esquina de un pasaje. “Se bajó y me fui a hacer mis cosas, hice marcha atrás y me fui a un negocio que hay a media cuadra, a hacer una carga virtual”, agregó. Había mucha gente en el comercio. Mientras esperaba, por la puerta de vidrio del almacén vio que había alguien cerca de su vehículo. Se asomó y vio que era Gómez, que lo llamaba. Salió y le dijo que se tenía que ir, subió al auto y de pronto vio, por el espejo, que el otro “venía con un bulto grande”. “Yo agarré y me fui”, afirmó.

Escrito por CincoDias

Leave a Reply