Trabajadoras sexuales ¿Sin preservativo en el barrio rojo de Ámsterdam? “¡Ni por un millón de dólares!”

Internacionales, Sociedad

“Si se niegan a ponerse un preservativo, los echo”, dice Foxxy Angel, una trabajadora sexual de 47 años, de cabello rubio y con el cuerpo lleno de tatuajes, tras las vitrinas de un burdel del famoso barrio rojo de Ámsterdam.

En las calles de esta parte de la ciudad, la planta baja de muchas de sus pintorescas viviendas tienen tres vitrinas iluminadas con un neón rojo, un emblema de la mayor ciudad holandesa, donde la semana que viene se celebra la Conferencia Internacional sobre el Sida.

“Cuando elegimos Ámsterdam como sede de la conferencia fue con la idea de poner ante los focos a las personas más vulnerables expuestas al VIH”, explica la presidenta de la Sociedad Internacional del Sida (IAS, por sus siglas en inglés), Linda-Gail Bekker.

“Si no prestamos atención a esas personas, fracasaremos en la lucha contra el sida”, dice durante una visita por el barrio rojo el sábado.

Pero los trabajadores y trabajadoras sexuales no esperaron la celebración de esta conferencia para tomar conciencia del riesgo que les hace correr la práctica de “la profesión más antigua del mundo”.

“Nunca tengo relaciones sexuales sin preservativo y me hago pruebas cuatro veces al año para las ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual) y el VIH”, el virus responsable del sida, cuenta Foxxy Angel.

Tras más de tres décadas de investigación, sigue sin haber ni una vacuna ni una cura contra el virus, que contaminó a unos 80 millones de personas desde que comenzó la epidemia, a principios de los años 1980.

Algunas de ellas son compañeros de Foxxy Angel y de Elsa, su vecina de vitrina. En el barrio rojo ya hace tiempo que el sida no es un tabú.

“No tengo miedo para nada, algunas de mis compañeras están infectadas con el VIH pero siguen trabajando. Hoy es posible”, cuenta Elsa, una joven estadounidense de 25 años.

La prostitución se legalizó en Holanda en el año 2000 y las prostitutas, registradas en la cámara de comercio, pagan impuestos con su trabajo.

Unas 7.000 personas trabajan en el sector del sexo pago en Ámsterdam, y 75% de ellas proceden de países con salarios bajos, especialmente de Europa del Este, según las autoridades municipales.

 

Escrito por CincoDias

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