Maduro apunta a diputados como los autores del supuesto atentado

Internacionales

Apenas señalaba el presidente Nicolás Maduro en cadena de radio y televisión la supuesta participación del diputado opositor Juan Requesens (del partido Primero Justicia) en las explosiones ocurridas el sábado pasado en el desfile de celebración de la Guardia Nacional, a este y su hermana, Rafaela Requesens, se los llevaba detenidos una comisión del Servicio Bolivariano de Inteligencia. La hermana fue liberada un par de horas después.

Corrían las 9 p. m. y el mandatario ofreció los primeros datos concretos de lo que su gobierno dice que fue un “magnicidio en grado de frustración”.

Comenzó por apuntar que la planificación de atentar contra su vida a través del uso de drones explosivos se realizó en Colombia, en una comunidad de nombre Atalanta en la región de Chinácota, y que uno de los autores materiales de lo ocurrido fue el sargento retirado de la Guardia Nacional Juan Carlos Monasterio Vanegas, acusado de participar en el alzamiento del Fuerte Paramacay, el 6 de agosto del año pasado.

En cadena, el mandatario ordenó la transmisión de cuatro videos, en dos de los cuales se muestra a Monasterio Vanegas –al parecer bajo el alias Bones– esposado, luego de haber sido capturado y dando una larga declaración a los fiscales encargados del caso.

‘Bones’ no solo admitió su participación en lo ocurrido, sino que describió haber recibido llamadas del diputado Requesens para la coordinación del hecho “de parte de Julio Borges”, diputado también de Primero Justicia y expresidente de la Asamblea Nacional que vive fuera de Venezuela.

Según la descripción ofrecida por Maduro, supuestamente obtenida por seis involucrados implicados –“todos los capturados han dado detalles”, dijo–, el primer dron, el que explotó justo frente a la tarima presidencial, fue puesto a volar en la esquina Curamichate, detrás de donde se ubicaba el palco y desde el cual era pilotado un vehículo modelo Orlando color negro.

El segundo dron, que chocó con el edificio Don Eduardo, supuestamente tras haber perdido el control por los inhibidores de señal instalados por la Casa Militar Presidencial, fue puesto a volar desde el Centro Empresarial Cipreses, un par de cuadras frente y diagonal a donde estaba la tarima.

El primer grupo le habría parecido sospechoso “a un grupo de mujeres” que estaba en la zona, por lo que los retuvieron llamando a las autoridades, según dijo el mandatario, quien destacó que los drones estarían “aliñados” con trozos de metal para generar efecto de metralla. Las pesquisas oficiales aseguran que estarían cargados con el explosivo C4 y pólvora.

Escrito por CincoDias

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