María Laura Antonelli y su Argentígena: Del tango a la música electroacústica

Música, Sociedad
María Laura Antonelli hará el 31 de agosto en Al Escenario la primera presentación de “Argentígena”, donde la pianista, compositora y docente plasma un universo que articula tango, música contemporánea y electroacústica.
El trabajo de composición del disco fue un proceso largo, de muchos años que maduró de a poco, mientras transitaba otros proyectos de grupos o dúos hasta que se consolidó. La ayudó Edgardo González, colaborador especial en la producción artística.
El título responde a diferentes conceptos y es una palabra que ella inventó: mezcla de argento, indígena y alienígena. Por cómo ve el nacimiento del tango y su actual relación con nuestra cultura. “Como hacer un corte transversal y ver indígenas, influencia de la colonia, cultura europea, relación con lo argento y el río de la Plata y lo extraño que verían los nativos a la cultura europea, consolidación joven de la identidad argentina frente a otras culturas influyentes y dominantes, como veríamos a un extraterrestre que es quizá como ve un tanguero muy tradicional a un músico contemporáneo”, explica.
Esta nueva etapa de un disco de piano sólo sería como una síntesis de muchos procesos, compositivos como de experimentación en elementos que conforman el tango tradicional y ver qué tiene en común con otras estéticas. Como una apertura a lo que le gusta hacer: encontrar un punto estético para profundizar y ver qué encuentra. Música que surgió y no forzó para que cuadre en el género…
¿Cada canción tiene su historia?, y  ¿Por qué?
No las llamaría canciones, sino piezas instrumentales y luego agregué breves relatos poéticos porque los sentí necesarios. Esos relatos breves anclan la narrativa de lo que propone cada composición. Un punto de referencia dentro del imaginario, poder desarrollar la idea a través de palabras que dan un hilo verbal a sonoridades que muchas veces no pueden explicarse pero sí se pueden describir o se puede arriesgar una aproximación, como en sueños.
¿A qué se debe tu inclinación por el tango?
El tango me gustó siempre. La verdad no lo sé explicar. Era bastante chica y ya tocaba un poco el piano cuando me llamó mucho la atención y me identifiqué. Busqué cómo acceder escuchar más y orejear. Lo primero fue Piazzolla. Después orejear y desgrabar arreglos de Salgán, por ejemplo, luego Troilo, Di Sarli, De Caro, Gobbi hasta que llegué a Gardel. En ese momento había casettes y trataba de conseguir grabaciones. Me gustaba mucho el fraseo de lo instrumental como la poesía. Que cuente una historia en tres minutos. Me atraía su orquestación europea nada que ver con lo que conocía que era pop industrial. Encontré algo artesanal. Creo que fue “el rock” de nuestros abuelos. Si me lee Peredo me mata. Pero me refiero a que fue “su” música de moda, la ruptura generacional que habitaron ellos. Y fue tan maravilloso que quedó en la historia de la música.  Me crié en tardes enteras con mi abuela Laura que me contaba sus historias de juventud. Cuando descubrí el tango era como poner la música a esos relatos y reconstruir esa identidad artesanal que no tuvo a los medios masivos posteriores y quedó amedrentada por la irrupción y penetración cultural de los años ´60. Comprender que ese “oro” que se vivió y grabó era algo fundamental para reconstruir la identidad de nuestra cultura.
¿Cómo consideras hoy el estado del tango?
El tango está vivo, y necesita nutrirse. Muchos le damos fuerza a esta música y la nutrimos desde diferentes lugares que aparecen como posibles aperturas. Es fundamental considerar que esa necesidad de nutrientes del género no es amenazar la identidad, ya que es música ya consagrada y patrimonio de la humanidad y parte de la historia del arte. Como toda expresión artística sólida, soporta transformaciones epocales y no se desintegra por eso, sino que se fortalece y renace en nuevas corrientes expresivas.
¿En este género ya se hicieron todos los experimentos posibles?
No. Para nada. Muchas veces se cuida al tango como el tesoro que fue sin dejar que tome aire y crezca hacia donde sea necesario, donde lo pida. No se puede buscar ese nutriente volviendo a recrear temas clásicos ya consagrados, tocados y bailados. Si bien me encanta hacerlo, es lo que enseño y aprendo porque siempre sentís que recién empezás y eso me divierte, hay que arriesgarse a componer y ver qué pasa si lo sacamos con respeto de la vitrina. El tango clásico es una maravilla y es como el oro: no cambiará.
¿A qué pianista admiras más en el ámbito del tango y fuera de él?
Son tantos que no podría enumerar y además son todos muy diferentes. Pero amo a Carlos Di Sarli, Lucio Demare, Osvaldo Pugliese, y fuera del tango Nina Simone, Egberto Gismonti, Keith Jarret, Vladimir Horowitz, Glenn Gould, qué sé yo.
En cuanto a influencias ¿Hay pianistas que te gusten en especial o te inspiraron?
Esos mismos que nombré. Hay mucha gente que toca increíblemente y es desconocida porque no es difundida.
¿Quién es el compositor/a más inspirado?
Lo más atractivo es lo que un compositor haga con el gesto comunicativo. “El equilibrio entre memoria, contemporaneidad y subjetividad”, diría Capellano. Cada artista en su contexto y con lo que tuvo entre manos para crear: amé a Pescado Rabioso de Spinetta como la Tocatta en do menor BWV 911 de Bach. Son arquitecturas diferentes, y no tiene sentido establecer cuál es el más inspirado sino desarrollar sensibilidad para apreciar a cada uno y encontrar la nuestra desde la escucha.
¿Qué esperás de la presentación del disco?
Disfrutar mucho del concierto. Je. Presentar todo el material del disco más algunas cosas que no grabé aún como una composición junto a Juan Lorenzo para el movimiento Trova tanguera, que nuclea compositores nuevos de tango sobre temáticas sociales actuales, a dúo con la voz de Juli Laso y otras cosas de instrumentación grupal con músicos talentosísimos con los que atravieso distintos proyectos estos años.

¿Qué música escuchas cuando te quedas sola, bajás la tapa de tu piano y todos ya se fueron?

Lo que me pida el estado de ánimo. Puede ser el primer disco de Illia kuriaky, Yupanqui, un aria de ópera barroca francesa o Stravinsky. Pero…si voy a la milonga Pugliese, por supuesto.

¿Cuáles son tus próximos conciertos y grabaciones?
Ahora tengo una pequeña participación en el Facaff, la presentación del 31 de agosto en Al escenario, la segunda presentación de Argentígena el 17 de octubre a las 20.30 en el Centro Cultural de la Cooperación y además de presentaciones en milongas y actividades docentes, toco el 2 de noviembre en el ciclo Escucha mi piano en el Centro Cultural León Rigoló de Berazategui.

Escrito por Redaccion

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