Tenía 14 años y lo mataron de más de 30 puñaladas y de dos golpes en la cabeza

Policiales

La historia criminal de la ciudad de Córdoba acaba de escribir una de sus páginas más impactantes. Dos jóvenes de sólo 17 y 21 años están acusados de matar de más de 30 puñaladas a un adolescente de 14.

La víctima fatal recibió, además, dos fortísimos golpes en la cabeza que le causaron fractura de cráneo y de maxilar.

Por la edad de todos los involucrados, y por la saña desplegada, el caso ayer no dejaba de generar comentarios de asombro entre los investigadores, tanto policiales como judiciales, que aseguraron no recordar un antecedente parecido en la ciudad en los últimos tiempos.

Jesús Olivero tenía 14 años y su cadáver fue encontrado el viernes a la noche, cerca de las 22, en un extenso descampado ubicado en los fondos de Ciudad Evita, al sudeste capitalino. A esa altura, el adolescente llevaba más de 24 horas desaparecido.
Su padre se había presentado ese mismo día a la siesta en la unidad judicial 21 para denunciar que nada sabía de Jesús desde la tarde anterior, cuando se “fue a cazar pajaritos para el lado de la laguna”.

Aunque no quedó asentado en la denuncia, un policía aseguró que, en medio de esa presentación, el hombre dijo temer por la vida de su hijo, ya que por “unos robos le habían prometido balas”, según contó este uniformado, versión que por ahora no es oficial.

Lo concreto es que de inmediato una comitiva de agentes de Protección de las Personas de la Policía comenzó a trabajar en el barrio y a tomar testimonios para intentar determinar por dónde había andado Jesús desde el jueves a la tarde.

Fue durante esta pesquisa cuando se presentó un hombre en la unidad judicial, cerca de las 21 del viernes, y aseguró que su hijo de 17 años le acababa de confesar el asesinato de Jesús. Incluso, indicó el lugar donde habían dejado el cadáver.

Minutos después, todo se confirmaría. El cadáver de Jesús, constataron los investigadores de Homicidios, estaba tirado en ese amplio descampado, a un costado del sendero principal. Quienes lo mataron no hicieron mucho para camuflarlo: sólo lo arrastraron unos metros.

A simple vista se observaba un importante golpe en la cabeza y una impresionante cantidad de puñaladas entre el tórax y el abdomen.

Los forenses confirmarían que Jesús recibió más de 30 cortes y que le fracturaron el cráneo y el maxilar con un palo, según confirmó el fiscal Pedro Caballero.

El funcionario judicial aguarda el informe completo de la autopsia en el que también se indicará, entre otros puntos importantes, la hora estimada de la muerte.

Fue una noche muy larga para todos. Llegó un equipo de la Policía Judicial para examinar la escena del crimen y levantar el cuerpo, al tiempo que se detenía al adolescente de 17 años y se ordenaba una serie de allanamientos.

Ya a media mañana fue atrapado el segundo sospechoso, identificado como Ismael Gómez (21), a quien encontraron en su casa.

“Ninguno de los dos jóvenes acusados hizo nada para intentar huir o esconder el crimen”, se sorprendió un investigador.

Ambos quedaron imputados por el delito de “homicidio simple”.

Tanto la víctima como los presuntos victimarios se conocían por ser vecinos del mismo barrio. No está claro si eran amigos.

Durante la jornada de ayer se ordenaron otros rastrillajes para intentar encontrar el cuchillo con el que lo apuñalaron, pero hasta ahora no fue posible localizarlo.

Uno de los acusados dijo haberlo tirado en la laguna, que en realidad tiene más mugre que agua.

El móvil de semejante crimen aún no está para nada claro. Se sabe que hubo una discusión que terminó en el brutal ataque. Pero el real motivo todavía no aparece.

Escrito por CincoDias

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