Cómo funciona la radiación de los celulares y qué precauciones tomar

Sociedad

La publicación de un listado, basado en información de las autoridades alemanas, acerca de los modelos de smartphones que más emiten radiación puso sobre el tapete una discusión de años acerca de los riesgos que podría causar el uso de esta tecnología.

Si bien no hay un estudio que indique con certeza que los celulares plantean posibles riesgos para la salud, hay numerosas voces que sugieren tener cuidado de no abusar de su uso. En algunos casos, como el del departamento de salud de Inglaterra, se ha llegado a obligar a los fabricantes a incluir en las cajas de todos los móviles (como en las cajas de cigarrillo) las letreros de advertencia en dicho sentido.

Aunque la mayoría de informes científicos están de acuerdo en que la exposición a la baja radiación no produce graves efectos biológicos probados, hay un llamado general a la prudencia ante la necesidad de un mayor conocimiento en el tema.

Estudios como el publicado recientemente en la New England Journal of Medicine sugieren que el uso de teléfonos celulares no provoca tumores en el cerebro, pero no descarta que el riesgo pueda aumentar a largo plazo o si el uso de los aparatos es muy prolongado. En el mismo sentido van las conclusiones de un estudio publicado por la Journal of American Medical Association.

Según las compañías de celulares como Nokia, las señales de radio emitidas, dentro de los niveles de seguridad establecidos, desde los teléfonos móviles y sus estaciones base, no plantean efectos negativos para la salud humana. Por eso se esmeran en aclarar que utilizan frecuencias de microondas entre los 900 y 1.800 MHz, que no afectan en nada al ser humano.

¿Cómo funciona la red?
El sistema celular se compone de una gran cantidad de estaciones bases que a su vez, cada una ellas tiene la capacidad de atender varias llamadas. En resumen, varias personas ocupan una estación base con una comunicación vía radio. Estas estaciones se instalan en forma estratégica en una ciudad con el fin de cubrir con su radiación de señal, la ciudad y vías importantes de comunicación donde posibles usuarios intentarán comunicarse. Las estaciones bases se encuentran conectadas entre sí a través de una central telefónica.

Un estudio realizado por neurólogos del hospital universitario de Lund (sur de Suecia) advierte que las radiaciones procedentes de los teléfonos móviles pueden afectar cerebros en desarrollo, como los de los niños y adolescentes y llega por tanto a recomendar que no los usen. Las conclusiones del informe, publicadas en la revista científica Environmental Health Perspectives, se refieren a varios experimentos con ratones jóvenes que demostraron que las radiaciones procedentes de los teléfonos móviles tienen la capacidad de destruir las células nerviosas del cerebro.

Los investigadores a cargo de dicho estudio consideran que la causa de la muerte de las neuronas es que la proteína de la albúmina abandona la sangre y entra en el cerebro con la exposición a la radiación, por lo que sugieren mantener el teléfono lo más alejado posible de la cabeza y utilizar siempre que se pueda los dispositivos de manos libres.

Según Daniel Botero, docente de la Facultad de Medicina Universidad de la Sabana y doctor en Ingeniería Biomédica, los estudios en la materia aún no son concluyentes. Incluso existen estudios que aseguran que el flujo sanguíneo es mayor y otros apuntan que es menor.

La falta de respuestas concluyentes sería, al menos en parte, porque no hay estudios de periodos prolongados y la muestra de las poblaciones es muy diversa, explica el docente.

“Para identificar efectos de la radiación por radiofrecuencia, la que producen los celulares, tendría que medirse en términos de intensidad o tiempo de exposición. Los efectos no se verían en 1 o 2 años, sino tal vez en 15 o 20″, indica.

La radiación por ondas de radiofrecuencia es ‘no ionizante’, algo que la diferencia de la que se emite con rayos X o rayos ultravioleta. “Hasta el momento se ha comprobado que la radiación de móviles genera calor en el tejido, pero no se habla de ningún tipo de daño en los tejidos biológicos. Sin embargo sigue siendo una radiación y hay que seguir estudiándola”, comenta el doctor.

Dentro de las recomendaciones, Botero apunta que hay que disminuir el tiempo de uso, procurar usar teléfonos de baja radiación y mantener los dispositivos lejos.

“No es recomendable hablar por teléfono prolongadamente. El dispositivo está directamente ubicado en los oídos. Hay que procurar hablar lo estrictamente necesario”, señala.

Sobre el hábito de algunos de dormir con el celular bajo la almohada, el experto asegura que debería evitarse una exposición durante las horas de sueño. “Sería ideal tener los dispositivos alejados del cerebro o el corazón. Tenerlos al menos a unos dos metros, una distancia prudente”, indica.

Así mismo, por ejemplo quienes usan marcapasos deberían evitar involucrar los tejidos en el pecho y optar por ubicar los celulares en otra parte diferente a los bolsillos de la camisa o la chaqueta.

Por último, Botero indica que el avance tecnológico ha permitido un mayor control de la radiación por radiofrecuencia. “Si se piensa en modelos antiguos como las conocidas ‘panelas’ de hace años, esos teléfonos emitían mayores niveles de radiación que los smartphones que hoy o mañana conoceremos”, puntualiza.

Escrito por CincoDias

Leave a Reply