Beto Casella: “Al gobierno actual todo se le va de las manos”

Espectáculos

Es de la vieja escuela. Bautista Casella, oriundo de Haedo, zona oeste del Gran Buenos Aires, puede decir con orgullo que se hizo de abajo en los medios de comunicación. Estudió periodismo pero también música y cine; escribió libros, fue reportero gráfico, hizo radio y varios programas de televisión, algunos de ellos sin suerte, hasta recalar en un presente que lo encuentra posicionado como uno de los animadores más seguidos y respetados. En charla con DiarioShow.com, Beto analiza el secreto de su éxito y no le esquiva a opinar sobre la actualidad.

-Hace poco, “Bendita”, por el Nueve, cumplió 3.000 programas. ¿Qué explicación le encontrás a esta continuidad en una tevé tan caníbal?

-Nunca se sabe definitivamente por qué algunos ciclos de la tele perduran en el tiempo. Yo suelo decir que, para que te siga mucha gente mucho tiempo, tanto en la tele como en la radio, te tienen que querer y te tienen que creer. Nosotros le ponemos todo el amor y el humor posibles. Después, el rating viene solo. Quizá ahí haya otra clave: no estar obsesionado con el minuto a minuto de Ibope. Yo me entero cuánto medimos recién a la tarde del día siguiente, cuando alguien lo anuncia en Twitter. Mis productores saben que ni loco sacaría del aire un informe porque está midiendo poco. Hay que estar convencido del producto que hacés y relajarte.

-¿Alguna vez pensaste ´Bueno, ya no da para más´?

-Todos los eneros, cuando está por empezar la nueva temporada. Me digo “éste va a ser el año donde la gente nos va a abandonar y vamos a hacer 2 puntos todas las noches. ¡Y después no pasa! Este año fue el que más me sorprendió, porque, con todo el público que se fue al cable, a Netflix, a las redes, era hasta lógico perder una buena porción de audiencia. Sin embargo, no sólo no cayó, sino que creo que estamos todavía un poquito más arriba que el año pasado. Una cosa de locos. Hablamos, obvio, de un canal con expectativas que no son las de El Trece o Telefé.

-¿Qué eligirías entre radio o televisión, si te vieras obligado a hacerlo?

-Por supuesto que la radio. Porque es un medio que te enseña todo el tiempo, si cada día te levantás con curiosidad. Y porque la radio te permite mucho más conectar con las cosas buenas y malas que le pasan a la gente. Hacer radio “hablada” abordando desde los problemas de Trump hasta los de Laurita Fernández te obliga a una fabulosa amplitud de cabeza, en ejercicio todo el tiempo.

-¿Cuál es tu relación con las redes sociales?

-En Instagram y Facebook hay más felicidad. Yo suelo subir posteos que están relacionados o bien con el humor, o con la belleza, que puede ser un videito con Edith (Hermida) y (Horacio) Paganien un corte, o una canción a capella de Freddie Mercury. En Twitter veo a muchos demasiado enojados, todo el tiempo.

-¿Cómo creés que influyen las redes en el ánimo general? ¿Hay algo de ellas que no te guste del todo?

-A mí me parece que una buena parte de las grietas de todo tipo nacen en las redes, o por lo menos es donde más se visibilizan. La división al medio en lo político, no sólo en nuestro país, sino también en Brasil, Venezuela y hasta el conflicto Madrid-Cataluña se potencian en las redes, sobre todo en Twitter. Tampoco me parece correcto que un portal haga una entrevista y deje abiertos los comentarios para que 50 energúmenos le deseen todo tipo de enfermedades al entrevistado. Creo que habría que regular eso.

-¿Cuál es tu percepción sobre nuestro país; su presente, sus conflictos, su futuro?

-Sinceramente, me parte el alma ver que al gobierno actual todo se le va de las manos. Claramente, ni siquiera las personas que nos gobiernan esperaban una gestión tan pobre. Mantengo la esperanza de que puedan dar un golpe de timón y solucionar las cosas. Ni se me cruza por la cabeza que adelanten elecciones o alguna locura así. Yo sigo manteniendo las esperanzas. Aunque, la verdad, para el lado de los laburantes, no hubo casi ni una.

-¿Qué opinás de las figuras públicas que se ponen una camiseta de forma intransigente? Caso Brancatelli, Alfredo Casero…

-No me llevo bien con las intransigencias. Ver a (Luis) D’Elía pidiendo la cabeza de Macri, Lilita Carrió anunciando que va a esperarlos con una pistola en la terraza de la Casa de Gobierno, Brancatelli dando la supuesta noticia de que ya no venden dólares en los bancos o Casero diciendo que las chicas kirchneristas tienen olor a culo, te deprime un poco. Todos los nombrados, creo, con su actitud y forma de decir las cosas, perjudican al propio partido al que adscriben. En Argentina se los conoce como “piantavotos”.

-¿En qué somos caretas los argentinos?

-En reclamarle a la dirigencia lo que no siempre somos. En no verse reflejados en lo que ellos mismos votan. Nos guste o no, el peronismo ha sido durante décadas el reflejo de la sociedad de su tiempo. Hoy lo es Macri, y hay que aceptarlo. Pero hay que reconocer que en la corrupción y la chantada de los gobernantes que hemos tenido, siempre estuvo el gen del oportunismo, la coima y la chantada que ejerce el ciudadano común. El día que seamos 44 millones de honestos, puede ser que nos gobierne una Angela Merkel. Hoy, no veo posibilidad de que nos presida alguien como la alemana.

Escrito por CincoDias

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