Obispo villero: “La marginalidad es el caldo de cultivo de la trata”

Politica, Sociedad

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Gustavo Carrara, primer obispo villero del Arzobispado de la Ciudad de Buenos Aires, dió este viernes 28 por la tarde, la misa por víctimas de trata y trabajo esclavo.

En plaza Constitución, al aire libre, como desde hace once años ocurre la misa para respaldar a víctimas de trata y exclusión y reivindicar a todas las organizaciones sociales y de la Iglesia que trabajan en estas temáticas como la Alameda o Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE).

“El Papa dice estar atentos, no pasar distraídos, ante la marginalidad: el caldo de cultivo para distintas formas de trata y explotación”, expresó en su homilía Gustavo Carrara, obispo villero que encabezó la ceremonia religiosa acompañado por sacerdotes de barrios de la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires y conurbano bonaerense.

“Jesús habla de los pequeños, también de aquellos que tienen hambre; él dice tuve hambre y me diste de comer, todos los que sufren para Jesús son pequeños y son los más preferidos como víctimas de trata, también tienen que ser los preferidos de las iglesias, y de todos los hombre y mujeres de buena voluntad que sueñan con una patria de todos”, agregó Carrara delante de carpa misionera y un improvisado altar con una modesta mesa de madera sin escenario.

El primer obispo de las villas designado en toda la historia del Arzobispado porteño aseguró: “estamos en una situación social difícil, complicada, pero todos los que están aquí son luchadores, saben luchar, saben que si nos unimos haremos mucho por aquellos que más sufren, allí donde no llega la mano invisible del mercado, que mágicamente pareciera solucionarlo todo pero no soluciona nada; allí llegan caricias, abrazos, manos concretas de hombres y mujeres que ayudan a ponerse de pie, parten el poco pan que tienen para que otros coman, allí no está todo perdido, si buscamos ser familia, recibir, proteger, promover, y buscar integrar a quienes están mal, que serán una bendición por nosotros, porque son el mismo Jesús en medio nuestro. Que así sea”, cerró su primer homilía para víctimas de trata y exclusión, misa de la que siempre participó como cura de la villa del Bajo Flores y acompañando al cardenal Jorge Bergoglio.

La Alameda ofrendó una remera de la cooperativa textil de la Alameda, y el MTE un carro de cartón del MTE. En las intenciones se pidió para que las autoridades apliquen la ley de Trata, la reglamenten y asimismo se decomisen bienes a la mafia para reutilizarlos socialmente.

“El iniciador fue el propio cardenal Bergoglio hoy Papa Francisco acompañando a la Alameda y MTE que participaron interrumpidamente de esta ceremonia en vísperas del día internacional contra la trata. Se hace en la plaza porque es un barrio donde se ve con notoriedad la sistemática violación de la dignidad humana con la exclusión y trata”, afirmó Gustavo Vera, titular de la Alameda.

HOMILÍA COMPLETA:

Jesús cuando habla de los pequeños, habla también de quienes tienen hambre, él dice tuve hambre y me diste de comer, tuve sed y me diste de beber, estaba desnudo y me vestiste, enfermo y me visitaste, preso y me fuiste a ver, extranjero y me recibiste,  todos los que sufren para Jesús son pequeños y son los más preferidos, como las víctimas de trata, también tienen que ser los preferidos de las iglesias, y de todos los hombre y mujeres de buena voluntad que sueñan con una patria de todos.

Esta primera misa la celebró hace once años el Papa Francisco, sus palabras y sobre todo su testimonio hacían vibrar esta plaza de Constitución; su clamor por los pobres y excluidos, hoy lega desde ahí donde está a todos los rincones del mundo.

Al comienzo de este año, en la Jornada Mundial de la Paz, el Papa habló de refugiados y migrantes como hombres y mujeres que buscan paz; todo los que alguna u otra manera están excluidos son hombres, mujeres y niños que no quieren pasarla bien, sino vivir bien y con paz.

Todos ellos merecen nuestro respecto, y sobre todo que pongamos manos a la obra, que nuestro corazón se acerque, y nuestras manos transformen esas situaciones de injusticia en situaciones de dignidad.

El Papa es concreto, vean sus verbos que utiliza, que invitan a la acción, a poner manos a la obra, dice acoger, recibir, la primer actitud como ciudadanos, y comunidad es recibir, ser hospitalarios, abrir las puertas, nadie sale de su país escapando de desigualdad, pobreza, marginalidad, o violencia como un turista a conocer, sufre el desarraigo, el no tener el pan de cada día.

En Buenos Aires miles y miles trabajan en la basura no porque les gusta sino porque quieren llevar el pan de cada día a su mesa y merecen nuestro respecto, cariño, admiración y solidaridad.

El Papa también dice no solo recibir sino proteger. Es muy importante estar atentos, ante situaciones de marginalidad porque ese es el caldo de cultivo para distintas formas de trata y explotación. Por ejemplo, ayudar que migrantes tengan sus documentos para que no sean explotados o esclavizados. Cosas concretas, que ayuden a cambiar la vida, y poner de pie. También promover haciendo de manera sencilla y eficaz como los migrantes que vienen sin saber el español necesitan aprenderlo para defenderse, por eso que bueno cuando movimientos sociales o nuestras parroquias se enseña el idioma, es un caso concreto de promover.

Buscamos integrar, y como Iglesia tenemos que ser una familia que acompaña, y sienta a la mesa como una familia, y todo aquel que viene. En el Hogar de Cristo muchos se pusieron de pie, y son ellos y ellas que hoy ponen de pie a aquellos que están tirados; integrar para dar ese protagonismo, esa mística, que no hay nadie más que quien sufrió mucho, que sabe entender el dolor y sufrimiento de quien está mal.

Nuestra situación social está difícil, complicada, pero todos los que están aquí son luchadores, saben luchar, y que si nos unimos haremos mucho por quienes sufren, allí donde no llega la mano invisible del mercado, que mágicamente pareciera solucionarlo todo pero no soluciona nada, allí llegan caricias, abrazos, manos concretas de hombres y mujeres que ayudan a ponerse de pie, parten el poco pan que tienen para que otros coman, allí no está todo perdido, si buscamos ser familia, recibir, proteger, promover, e integrar quienes están mal, que serán una bendición por nosotros, porque son el mismo Jesús en medio nuestro. Que así sea.

Escrito por Redaccion

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